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Pura vida, Pepe

Mi madre dice que cuando era pequeño era muy creativo, y que lo dijera para sentirse mejor con las paredes llenas de dibujos no lo hace menos cierto.

Crecí dibujando, pero por el camino me enamoré de las letras. Bueno, más bien de las letras de Joaquín Sabina que memorizaba a los 8 años. Me sentía raro, porque al resto de mis amigos les gustaban los Back Street Boys.

Así que, al bachillerato de letras tras una pubertad difícil. Aprendí a escribir, y escribiendo sigo en Noventatrastos y The Routerfort Mag. También aprendí a usar Photshop a la tierna edad de 16 años.

Yo tenía un plan: ser profesor de historia. Ese plan de 2 años de latín, griego y geografía fracasó en el último segundo de la matrícula. Finalmente elegí publicidad en un impulso repentino.

Pensé que, aunque también estaría a gusto enterrado en libros y fechas, tal vez sería más divertido ser publicista. El entusiasmo me duró lo que la primera clase como universitario, en la que nos advertí de que no trabajaríamos como publicistas.

Mientras más estudiaba la comunicación, más me daba cuenta de que gracias a ella, se habían cometido y se siguen cometiendo atrocidades. Entendí que era esa comunicación la que destruía los individualismos. Me desilusioné.

Trabajé como publicista para ONG durante varios años, coordinando equipos de estudiantes voluntarios.  Pero llegó la salida de la carrera y la hora de pensar en cobrar, y me imaginaba cautivo de beca en beca en agencias de Madrid o Barcelona.

Fue más o menos cuando empezó la crisis, y si el sector ya estaba mal antes, ahora daba miedo (me lo sigue dando). Empecé a crear proyectos propios para practicar el diseño y la comunicación como Hell Puto o Burning Briefing. Empecé a trabajar como maquetador para Liderpapel, donde aprendí mucho de optimización en el diseño.

Cuando terminé, gasté todos mis ahorros en el Máster de Diseño Web en GAUSS. Y no he gastado mejor el dinero nunca. De pronto, el mundo del código se presentó ante mi, como una mezcla perfecta de teoría y diseño.

Justo después del máster, me ofrecieron trabajo como chico del CSS en Webseo Global. Al final fueron dos años allí, en los que fui jefe de departamento de diseño con personas a mi cargo.

Ahora he vuelto a la fase de proyectos propios, pero con una profesionalidad, seguridad, y disciplina que antes desconocía.

Sigo siendo ese niño creativo, ese escritor experimental, ese diseñador entregado, ese publicista decepcionado… y espero que la historia este programador y brand keeper vuelva a cambiar algún día. Tal vez, colaborando contigo, si si, contigo, que estás leyendo esto.

Muchas gracias!

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